ECOS MEDIEVALES
Rutas Prepirineo
A CABALLO ENTRE EL PIRINEO Y EL VALLE DEL EBRO, EN LOS CONFINES DE LA HISTÓRICA COMARCA DE LAS CINCO VILLAS, UN TERRITORIO PLAGADO DE VESTIGIOS MEDIEVALES RESISTE PRÁCTICAMENTE INALTERADO. CON RUTAS PREPIRINEO EXPLORAMOS SUS VALLES Y COLLADOS, GUIADOS HASTA CASTILLOS REMOTOS, VIAJANDO POR CAMINOS EN LOS QUE SÓLO OÍMOS EL EXTRAÑO PERO INCONFUNDIBLE SONIDO DEL SILENCIO.
“¿Un castillo?”. “No, Uncastillo”. “¿Y dónde dices que está?”. “A medio camino entre Zaragoza, Huesca y Pamplona, muy cerca de Sos del Rey Católico...”. “Ah, sí, esa zona es muy bonita...”. Este diálogo se repitió en diversas ocasiones durante los días previos a nuestra marcha hacia tierras aragonesas. A decir verdad, nosotros tampoco habíamos oído hablar nunca antes de este pequeño pueblo de glorioso pasado que en apenas tres calles alberga la friolera de seis iglesias románicas, además de un castillo, por supuesto. Pero aquí estamos, en Uncastillo, dispuestos a explorar el sector más montañoso de la comarca zaragozana de las Cinco Villas y disfrutar de las rutas y los servicios que ofrece Rutas Prepirineo.

VIAJE AL MEDIEVO
Nada más llegar a Uncastillo, descubrimos que el centro histórico y el pueblo son la misma cosa. Todo él permanece inalterado, como si aquí el tiempo se hubiera detenido hace muchos, muchísimos años. Sus callejuelas medievales, estrechas y retorcidas, invitan a pasear entre casas de gruesos muros y dinteles decorados con viejos escudos, vagando de una iglesia a otra, estudiando las figuras esculpidas en sus pórticos, interpretando alegorías, símbolos, secretos...
Uncastillo fue en otro tiempo una importante villa cuyo apogeo nos hace viajar en el tiempo casi mil años. Sobre nuestras cabezas, en lo alto de la Peña Ayllón, un farallón rocoso que indica la confluencia de los ríos Cadenas y Riguel, descansan los restos de una fortaleza que fue escenario de combates entre cristianos y musulmanes. No es el único castillo de la región. “Mañana visitaréis el de Sibirana”, nos adelanta Miguel Pemán, creador y responsable, junto a su mujer, Inma, de Rutas Prepirineo y de la acogedora Posada La Pastora, donde nos hemos alojado.

SILENCIO VERDADERO
Día 1: Ruta de Sibirana
44 km / 920 m+

A la mañana siguiente, las ganas de salir al monte son mayúsculas, más aún después de dormir del tirón –¡santo silencio!– y desayunar el apetitoso buffet de La Pastora: buenas lonchas de jamón de Teruel, queso de oveja, zumo de naranjas recién exprimidas, mermeladas caseras, dulces artesanos... Ante tal panorama, no hay prisa que valga. Disponemos de todo el día para disfrutar de la ruta de hoy, encaramarnos a la Sierra de Uncastillo, otear el horizonte pirenaico y visitar las hechizantes ruinas de Sibirana.
Ya armados de energía, abandonamos el pueblo por la antigua judería, cruzando el viejo Puente de los Judíos. A partir de aquí, ganamos altura progresivamente por el Camino Bajo, una pista bien pisada que se dirige hacia la Cuesta del Arba. El cierzo nos saluda poco antes de coronar el Collado de Itorre, donde empieza una nueva ascensión, más dura, que nos lleva hasta el Alto de Bañón, ya a más de 1.100 metros de altitud.
Desde la cumbre, antes de iniciar el descenso, vislumbramos la interminable muralla natural de roca caliza que remata la Sierra de Santo Domingo. Hasta aquí, todo el trazado ha sido por cómodos caminos y pistas que se abrían paso por campos y estepas, pero a partir de este punto nos fundimos con el bosque a través de una estrechísima y revirada senda. El tramo técnico, aunque breve, es exigente y excitante por igual. Tras provocarnos jubilosas muecas y dilatarnos las pupilas, la huella muere en mitad de un claro, poco antes de conectar con la pista hacia Sibirana.
Sólo unos minutos después, alcanzamos las fastuosas torres de la aislada fortaleza, erigidas sobre dos peñascos inaccesibles. A sus pies, en un pequeño prado, hay un viejo corral y una ermita románica en ruinas. Estamos en mitad del bosque, viendo las nubes pasar, sentados junto a nuestras bicicletas, devorando nuestro picnic, extasiados frente a dos joyas medievales que resisten, silentes, el paso de los siglos.

SOLITARIOS CAMINOS
Tras el postre –media docena de tortas "mal hechas", unas delicias muy bien hechas de la panadería artesana del pueblo–, nos despedimos de Sibirana y reemprendemos la marcha hacia las cumbres de la sierra.
Pedaleamos en paralelo, sumidos en nuestros pensamientos. De pronto, un zorro de brillante y mullido pelaje cruza el camino huyendo hacia la espesura. Es otro de los grandes momentos de este día que pasamos descubriendo el patrimonio histórico y natural que atesoran estas montañas mientras hacemos lo que más nos gusta: ir en bici, sin prisas, por caminos de toda clase, parando aquí y allá, sacando fotos, imaginando por estos mismos caminos a caballeros andantes, peregrinos errantes y juglares canturreantes.
Sin duda, es una visión completamente idealizada de la Edad Media, pero el derroche imaginativo y el fortuito encuentro con el zorro nos mantienen entretenidos durante la prolongada subida hasta lo alto de la sierra, donde una batería de molinos transforma el cierzo en electricidad. Desde arriba, las vistas son aún más placenteras. Ahora ya sólo resta una prolongada y distendida bajada.
Tras una panorámica travesía sobre los mil metros de altitud, el track se desvía finalmente hacia el sur, mostrándonos el camino de regreso. En el agradecido descenso a orillas del Barranco de Anas, topamos –metafóricamente hablando– con un viejo habitante del valle. Es el impresionante Chaparro de Anas, un roble de tronco inabarcable que nos hace empequeñecer cuando pasamos a su lado.
El descenso, variado y dinámico, nos conduce sin apenas dar pedales hasta el embalse de Anas, ya muy cerca de Uncastillo, que nos acoge de nuevo con sus calles empedradas y, atención, un encierro. Estamos de fiestas.
MINUTOS DESPUÉS, ALCANZAMOS LAS FASTUOSAS TORRES DE LA AISLADA FORTALEZA DE SIBIRANA, ERIGIDAS EN MITAD DEL BOSQUE SOBRE DOS PEÑASCOS INACCESIBLES.
UNA RUTA REDONDA
Día 2: Vuelta a Puy Moné
52 km / 1.130 m+

Nuestro segundo día en Uncastillo promete aún más emociones. Hoy la ruta empieza y acaba en la localidad vecina de Luesia, a 13 km de Uncastillo por una carreterilla que parece sacada de un clásico de Berlanga. La jornada empieza épica ya con el desayuno, una especie de ofrenda votiva de frutos de la tierra: nuevos embutidos y quesos, mermeladas de sabores distintos a los de ayer, tortas de manteca... ¡Así cualquiera pedalea!
Empezamos a rodar por una pista ancha que discurre junto al río Arba, en suave subida, por un valle amplio y arbolado rodeado de montañas. Extasiados por la luz y el aire puro de esta atmósfera, alcanzamos enseguida el Pozo Pigalo, una espectacular poza de aguas cristalinas que, de no ser por esta fría y extraña primavera, se habría convertido en el primer chapuzón de la temporada.
La cuesta se endurece levemente poco más allá, llevándonos hacia las alturas por el interior de un espléndido pinar. Más arriba, a pocas curvas de llegar a la Collada de Fayanás, divisamos la quijada de roca que forma la Sierra de Santo Domingo. Un último esfuerzo y coronamos los Montes de Biel, para acometer enseguida el primer descenso potente del día, que nos lleva en vilo durante casi 2 km y nos regala, además de sendos pinchazos, diversos tramos técnicos de los que aportan dudas y diversión en forma de vigoroso singletrack.
En Biel, que también merece una visita, empieza la segunda ascensión de la jornada, que nos lleva pausadamente por pistas y caminos hasta lo más alto del Puy Moné, de 1.303 metros de altitud. Desde la cumbre, ya a la sombra de unas nubes que han aparecido de la nada, contemplamos atónitos un paisaje inolvidable: sobre la Sierra de Santo Domingo aparecen los Pirineos, completamente cubiertos de nieve, reflejando el sol que brilla ahora sobre la cordillera. “Es increíble. Parece el Himalaya...”.
El descenso final es de libro. Arranca por una especie de estrecho cortafuegos que divide la cresta de la montaña, dejándonos dentro de un hayedo en el que las bicis vuelan bajo. Al final del camino encontramos el Refugio de l’Artica, donde el track nos invita a cruzar la pista que baja directamente a Luesia y tomar un sendero que se pierde en el bosque. Una subida, una bajada, otra subida, otra bajada... La senda se convierte en una montaña rusa en la que nos volvemos locos de remate. Singletracks y más singletracks, durante más de 4 km. A Luesia llegamos poco antes de que se ponga a lloviznar, con los ánimos por las nubes. Ha sido un día realmente redondo.

PAISAJE BARDENERO
Día 3: Bardenas Reales
56 km / 400 m+

El tercer y último día de nuestra estancia en Uncastillo amanece encapotado. “No es día para ir a las Bardenas Reales”, nos avanza Miguel. “Dan tormentas aisladas”, aduce. Decidimos hacerle caso y esperar, visitando los alrededores, estirando las piernas, haciendo el turista...
Finalmente, a mediodía parece que abre, como si la lluvia hubiese decidido pasar de largo. Impacientes por rodar una vez más por las siempre atrayentes Bardenas Reales, nos acercamos hasta el monumento del Pastor, a apenas 30 km de Uncastillo –unos 30 minutos en coche–, donde comienza la ruta circular que Miguel ha diseñado para disfrutar en un solo día de los iconos más representativos del paisaje bardenero.
Empezamos a pedalear entre campos de cereal completamente verdes. Este año, las Bardenas están irreconocibles. A lo lejos asoman docenas de pirámides de arenisca desgastadas, que apuntan hacia el cielo, que sigue gris sobre el horizonte. Rodamos entusiasmados y veloces por pistas y caminos que sortean extrañas formaciones que se nos antojan como inmensos milhojas de capas y capas de rocas, sedimentos quebradizos que forman alerones y tientan a la gravedad hasta que se desploman formando un paisaje perecedero y transitorio que viento y lluvia moldean a placer.
Avanzamos hacia el oeste, contra un cierzo que empieza a dar muestras de cansancio, pasando por el mirador de Punta de la Estroza. De pronto, dejamos de sentir el lastre del viento y llegamos al Paso del Ciervo, en el Vedado de Eguarás –no confundir con el Paso de los Ciervos de Pisquerra–, desde donde divisamos el Castillo de Peñaflor.
La ruta nos lleva hacia el sur, en dirección a Castildetierra, donde percibimos que el viento ha virado en redondo. Entonces suena el teléfono. Es Miguel. “¿Dónde estáis?”. “En Castildetierra”. “Mejor salid de ahí, que aquí está lloviendo mucho y si os pilla la tormenta no saldréis de las Bardenas”.
Obedientes, ponemos rumbo al coche a toda velocidad, sacando partido de las ruedas grandes, calculando el avance de los nubarrones, que han dado media vuelta y regresan más grises que el plomo.
Alcanzamos el punto de inicio jadeantes, bajo una incipiente lluvia, con ganas de regresar otro día con más sol y menos prisas. La Trans Bardenas Reales ya encabeza nuestra larga lista de deseos. «
DESDE LA CUMBRE, CONTEMPLAMOS ATÓNITOS UN PAISAJE INOLVIDABLE: SOBRE LA SIERRA DE SANTO DOMINGO APARECEN LOS PIRINEOS, COMPLETAMENTE CUBIERTOS DE NIEVE, REFLEJANDO EL SOL QUE BRILLA AHORA SOBRE LA CORDILLERA. "ES INCREÍBLE. PARECE EL HIMALAYA".


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RUTAS PREPIRINEO
BTT, cicloturismo y trekking: Rutas Prepirineo ofrece desde travesías de varios días hasta excursiones de media jornada para explorar el Prepirineo zaragozano y las Bardenas Reales.
Alojamiento: Posada La Pastora
y Apartamentos Uncastillo
son una magnífica base de operaciones para descubrir la comarca desde Uncastillo.
Época ideal: de abril a noviembre.
Orientación: la organización facilita el track para GPS y el
“e-roadbook” a todos los inscritos.

+ info: www.rutasprepirineo.com
RUTAS PREPIRINEO
Grandes conocedores de la zona, los responsables de Rutas Prepirineo han creado diferentes itinerarios para explorar en BTT, a pie o en bicicleta de carretera los sorprendentes paisajes del Prepirineo zaragozano y las Bardenas Reales, una región llena de contrastes, patrimonio histórico y atractivos naturales. A destacar, dos travesías circulares de mountain bike por etapas:

Cruzada Medieval
Es la travesía reina de Rutas Prepirineo. El itinerario es circular y ha sido diseñado para hacerse por etapas (de 3 a 6 días), visitando pueblos medievales como Uncastillo y Sos del Rey Católico. Transcurre por caminos históricos y senderos semiolvidados, pasando por ermitas y castillos remotos. También se asciende a las cumbres más emblemáticas del Prepirineo zaragozano: Santo Domingo (1.509 m) y Puy Moné (1.303 m). Rutas Prepirineo ofrece un servicio opcional de transporte de equipajes.
Recorrido: 217 km / 5.600 m+.
Terreno: 12% senderos, 80% pistas y caminos, y 8% asfalto.
+ info: Cruzada Medieval

Trans Bardenas Reales
Travesía diseñada para descubrir en 3 etapas los míticos parajes desérticos del Parque Natural de las Bardenas Reales, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Esta zona de indudable belleza repleta de barrancos, mesetas y cerros aislados esculpidos por la erosión, posee ciertas limitaciones de paso en determinados sectores y épocas del año. El itinerario propuesto es 100% respetuoso con la reglamentación del parque. Rutas Prepirineo ofrece un servicio opcional de transporte de equipajes.
Recorrido: 189 km / 1.680 m+.
Terreno: 3% senderos, 88% pistas y caminos, y 9% asfalto.
+ info: Trans Bardenas Reales

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker, para Solo Bici nº 266, julio 2013


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