SILENCIO, SE RUEDA (O NO)
Sierra de Espadán - Castellón
SOMBRÍOS ALCORNOCALES, PROFUNDOS BARRANCOS, POZAS DE AGUAS TURQUESAS...
UNA INCONMENSURABLE RED DE PISTAS, CAMINOS Y SENDAS TRIALERAS NOS HA INSPIRADO UNA RUTA DE 205 KM POR LA POLIFACÉTICA SIERRA DE ESPADÁN, DONDE LA MONTAÑA, UNA VEZ MÁS, NOS SEDUJO CON SUS BUENAS ARTES Y, COMO SIEMPRE, NOS ARRASTRÓ
HASTA NUESTROS PROPIOS LÍMITES.
Viajamos a todas partes con nuestras bicicletas, atraídos por la belleza de sus parajes naturales. Nos aventuramos por caminos que trepan hacia los dominios de las aves, para escurrirnos después por sendas en las que un error de un segundo puede dar lugar a un arrepentimiento duradero. Todo ello al tiempo que flotamos, rozando el suelo, acariciando el cielo, concentrados en cada movimiento, viviendo el instante, respirando el estimulante aire del abismo. Es la recompensa, el verdadero premio: vivir el momento.
A finales de enero, nos desplazamos hasta Castellón para explorar la Sierra de Espadán. Fuimos en busca de algo más que bellas postales, y el viaje no fue en balde. Sin previo aviso, nos encontramos haciendo lo que, muy probablemente, más nos gusta hacer, algo que nos hace sentirnos vivos. El resultado indirecto de esta aventura invernal es una ruta circular de 205 km y 5.620 metros de ascensión acumulada llena de sorpresas. El directo, cuatro días de intensas emociones: valor, sensatez, curiosidad, distancia, pasión y razón. Todas ellas, fuerzas contrarias que nos ayudan a mantener el equilibrio.

PRÓLOGO ENTRE NARANJOS
Día 0: Sagunto - Azuébar
30 km / 570 m+ / 350 m-
El tren regional “express” de la línea Barcelona - Valencia, el único en el que se pueden llevar bicis, nos deja en Sagunto a las 2 de la tarde. Es domingo y el revisor tiene ganas de palique. Está claro que no somos los únicos a los que se les eterniza el trayecto, de nada menos que 5 horas para 320 km. “Van a quitar estos trenes”, lamenta. “Son los que a mí me gustan, los de la gente. Los rápidos van medio vacíos. Y es que son mucho más caros, y, claro, los jóvenes se pasan al autobús...”.
Al bajar del tren, no perdemos un instante. Activamos el GPS y nos ponemos a navegar por calles y callejas en busca del Camí Vell de Terol, hoy asfaltado. Nos alejamos de Sagunto pedaleando en suave pero constante subida, por caminos rurales, entre naranjos y mandarinos rebosantes de fruta, algarrobos y pinos, bajo un cielo panzaburra que amenaza con desplomarse.
En el Alto Palancia nos aguarda la Laguna de la Dehesa, a la que llegamos por un camino muy deshecho que nos obliga a caminar un par de centenares de metros, sudando a borbotones, resoplando el bochorno de la calma chicha. Está claro que nos hemos equivocado con el culotte largo, ¡pero es que aún estamos en enero!

TIERRA DE CASTILLOS
Día 1: Azuébar - Montán
52 km / 1.750 m+ / 1.450 m-

Para sorpresa de todos, la previsión meteorológica acierta de pleno y amanece completamente despejado. Un viento huracanado ha desalojado el cielo a golpe de vara durante la noche. Estamos en Azuébar, verdadera casilla de salida de esta ruta, y hoy somos los únicos huéspedes del Hostal Rural Espadán (www.hostalespadan.com), en el que monopolizamos las atenciones de Patrick y Paqui, que anoche nos deleitaron con una rica cena y unos postres caseros deliciosos.
De nuevo a la mesa, durante el desayuno, pedimos más pan tostado, que bañamos en el sabroso aceite de la tierra. Tenemos excusa: nos aguarda una de las etapas más largas y duras de la ruta, por lo que partimos enseguida, con un agradable sabor de boca, entre olivares y almendros, dejando atrás la “Peña Ajuerá”, que preside el valle con su enorme boquete natural, compartiendo protagonismo con las ruinas del castillo árabe.
El primer destino es Almedíjar, también rodeado de montes, almendros, olivares y otro castillo. El viento helado nos abofetea la cara. En dos días, dos estaciones.
Continuamos subiendo hacia el Alto de Peñarroy, ya rondando los 900 metros de altitud, para volver a bajar hacia La Nevera y pasar junto al pueblo abandonado de Jínquer.
Otro camino asfaltado nos lleva hasta Villamalur, donde llegamos a la hora de comer bastante deshechos. “Tengo un problema con el pan. El panadero... debería haber venido ya, pero no ha llegado... Si os parece, le esperamos”, nos propone el amabilísimo dueño del bar. Está claro que no nos conoce. Tenemos hambre, así que el pan congelado bien aderezado acaba obrando un milagro culinario.
Saciado el apetito, continuamos viajando a través de El Alto Mijares por una vieja pista de asfalto desconchado que comunica con Torralba del Pinar. Tupidos pinares cubren como una moqueta el complejo relieve de la sierra. Poco antes de llegar al pueblo, optamos por desviarnos por el GR-36, que nos regala una necesaria dosis de emociones, una guinda de apenas 700 metros de trialera que nos sabe a gloria.
El resto de la etapa no tiene secretos. Una pista ancha y asfaltada nos conduce hasta el mismísimo Montán. Nos esperan en el Hostal Pilar (www.hostalpilar.com), situado junto al edificio que acogió originalmente un convento de la Orden de los Servitas.

ABISMOS INESCRUTABLES
Día 2: Montán - Fuentes de Ayódar
42 km / 1.250 m+ / 1.350 m-

Amanece radiante y, cómo no, en subida. El viento, por fin, ha calmado.
Jadeamos impacientes en busca de las alturas del barranco de La Maimona, empuñando el plato pequeño por el Camino de la Loma Rosada, también pavimentado en sus rampas más duras.
Al llegar a la cota 900, perdemos altura rápidamente por el interior del bosque hasta llegar a una curva cerrada de la que parte una vereda. Es hora de aflojar la presión de los neumáticos.
La senda nos acoge con cierto reparo, algunas estrecheces, pequeñas trabas, rocas y raíces que escupen la bici y nos hacen dudar. Paramos cada pocos metros a admirar el paisaje, con los pies en el suelo.
A la derecha se alzan inmensas paredes de las que cuelgan pinos retorcidos, y de nidos invisibles afloran graznidos de aves irreconocibles para el oído urbanita. A la izquierda se abre el descomunal abismo. Enfrente, la otra cara del despeñadero, soleada, formada por paredes de roca gris y anaranjada, de la que emanan ecos de voces de escaladores que abren nuevas vías taladro en mano.
Concentrados y muy cautos –aquí un error puede ser literalmente fatal–, disfrutamos de la trialera, que se baja relativamente bien, aunque encontramos algunos puntos en los que el instinto y la capacidad de dudar nos obligan a caminar.
En Montanejos apenas hemos hecho unos pocos kilómetros, pero la intensa bajada nos ha dejado completamente vacíos. Hay que rellenar el depósito de carburante.
El siguiente destino marcado en el mapa del GPS es el Salto de la Novia, una poza de aguas transparentes bañada por una sigilosa cascada de varios metros de altura. Para llegar hasta ella disponemos de un track que sacamos de Wikiloc que pasa por Cirat, pero el mapa indica otro paso, subiendo a La Jarea y al Alto de la Porquera y saliendo del pueblo por el puente-acueducto de San José. Al final optamos por éste, que es aparentemente más corto y se mantiene al sur del río Mijares, límite septentrional de la Sierra de Espadán.
Primero rodamos por un camino asfaltado, y más allá de La Alquería, avanzamos por una pista más ancha de tierra rojiza. Desde lo alto, divisamos la inconfundible Penyagolosa, una mole de roca de 1.830 metros, punto más alto de la provincia de Castellón.
La pista muda de color, tiñéndose de un blanco cremoso y resplandeciente que hace aguas de color vino, como si de un mantel manchado se tratase.
Diez kilómetros después, llegamos al Mas de Bagán con bastantes ganas de empezar a bajar. La pista nos lanza raudos bajo los riscos de La Tejería, ahora iluminados por el sol, que se ha pasado el día jugando al escondite.
El Salto de la Novia se encuentra al fondo del barranco, tomando una senda de ida y vuelta. Apenas baja agua, pero reina una atmósfera muy romántica, como de cuento de hadas. Bajo el doble chorro de la cascada, una pareja de sapos muy enamorados copula ajena a nuestra presencia.
Sólo una última ascensión de más de 300 metros de desnivel, y su correspondiente bajada, nos separan de Fuentes de Ayódar.
A UN LADO SE ALZAN INMENSAS PAREDES DE LAS QUE CUELGAN PINOS RETORCIDOS, Y DE NIDOS INVISIBLES AFLORAN GRAZNIDOS DE AVES IRRECONOCIBLES PARA EL OÍDO URBANITA.
AL OTRO SE ABRE EL DESCOMUNAL ABISMO.
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SIERRA DE ESPADÁN
Itinerario: 205 km / 5.620 m+.
Recorrido: Sagunto - Azuébar - Almedíjar - Villamalur - Torralba del Pinar - Montán - Montanejos - Fuentes de Ayódar - Torralba del Pinar - Alcudia de Veo - Eslida - Alfondeguilla - Sagunto.
Duración: 4 etapas.
Época ideal: invierno, primavera y otoño.
Terreno: muy variado y accidentado. Predominan las pistas y caminos, algunos de ellos pavimentados, pero también hay largos tramos de sendas con sectores trialeros de considerable dificultad, y algunas de ellas, expuestas.

Track GPS Etapa 0
Track GPS Etapa 1
Track GPS Etapa 2
Track GPS Etapa 3
Track GPS Etapa 4
ACCIÓN Y REACCIÓN
Día 3: Fuentes de Ayódar - Alcudia de Veo
26 km / 950 m+ / 900 m-

Sobre el mapa, la etapa de hoy es la más corta, pero también la más intensa. Si el primer día rodamos por pistas y caminos, hoy la sobredosis va a ser de trialeras.
Salimos de Fuentes de Ayódar, donde hemos pernoctado en el hotel-restaurante Las Viñas Viejas (www.viñasviejas.es), repletos de energía positiva, en dirección al Pozo Negro.
A 2 km del pueblo, tomamos una senda a la derecha que baja hacia el río. Poco más allá, decidimos seguir caminando, pues las rocas resbalan que da disgusto. Tras un gran monolito, subimos una escalera de madera y aparece el jacuzzi natural más excepcional que uno pueda soñar. ¡Una pena que estemos en enero!
La ruta continúa ascendiendo por la espectacular Rambla del Catalán. Enseguida llegamos a Torralba del Pinar, donde tomamos la pista de Villamalur hasta el Alto de San Cristóbal, para entrar, a partir de aquí, en un mundo paralelo llamado GR-36.
El sendero se inclina, se retuerce y se escalona. De pronto no existe otra cosa. Sólo senda, rocas, cortados... Ramas, zarzas, arbustos y pinchos pasan a un tercer plano. Bajamos para volver a subir, caminando en algunos tramos, exhaustos, eufóricos, pues la trialera encadena 4’5 km de emociones ininterrumpidas.
Sin embargo, la mejor trialera del día está aún por llegar. Se trata del descenso desde la Masía de la Campana hasta Alcudia de Veo, de más de 2 km de sublime locura a través de un sombrío alcornocal.

CUADRAR EL CÍRCULO
Día 4: Alcudia de Veo - Sagunto
55 km / 1.100 m+ / 1.570 m-

Abandonamos Alcudia de Veo y el antro en el que hemos pasado la noche por la carretera local que lleva a Aín, donde tomamos una pista que sube progresivamente hasta La Muria. De camino, un hombre de campo nos saluda mientras se apea de su Transporter, a la que llama cariñosamente “el meu burret” (mi burrito). Hablamos de las pistas forestales de hoy día y de los caminos de herradura de antaño, aparentemente en fase de extinción si no fuera por los excursionistas, vayan a pie, en bici, en moto o a caballo.
Al otro lado nos espera una larga bajada por otra pista algo descompuesta hasta Eslida, donde visitamos la panadería antes de retomar la marcha en busca del tercer collado del día, que resulta ser el más exigente.
La recompensa se esconde tras una veintena de troncos recién talados, completamente atravesados sobre el sendero, que nos dificultan ligeramente la entrada al Barranco de Eslida.
Durante más de 3 km, el descenso combina tramos muy empinados, de ésos en los que el sillín se te cuela por el escote y la mochila te golpea el cogote, con sectores retorcidos, pedregosos y acanalados, zonas de raíces y singletracks despejados, a veces un poco aéreos, ideales para retomar aire y asimilar las emociones.
En la última curva, ya en el camino a Alfondeguilla, debemos reparar el primer y último pinchazo de la travesía.
Desde el pueblo, tomamos la carretera de Azuébar, para desviarnos poco después y subir al Collado de La Vella, desde donde una rápida bajada por pista nos lleva hacia la fuente de Escales, a los pies de la Laguna de la Dehesa.
Aquí se cierra el círculo. A quien haya empezado en Azuébar, sólo le resta una breve subida y una rápida bajada. Nosotros pedaleamos hacia Sagunto, para tomar el expreso de media tarde, con destino al mundo real. «

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker, para Solo Bici nº 262, marzo 2013
Ruta creada especialmente para la sección 12 meses, 12 rutas by TwoNav

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