BIENVENID@S A BORDO
Puente Aéreo BCN-MAD
SIN RETRASOS. SIN HUELGAS DE CONTROLADORES. SIN RESTRICCIONES DE EQUIPAJE. SIN OVERBOOKING. SIN PEAJES. SIN SÍNDROME DE CLASE TURISTA... QUERÍAMOS PARTICIPAR EN LAS 24DOCE DE MORALZARZAL Y DECIDIMOS QUE VIAJARÍAMOS HASTA ALLÍ EN EL MEDIO DE TRANSPORTE MÁS ESTIMULANTE QUE PODEMOS IMAGINAR. PARA ELLO CREAMOS UNA NUEVA RUTA QUE UNE BARCELONA Y MADRID POR PARAJES SORPRENDENTEMENTE NATURALES, LEJOS DEL ASFALTO Y LAS GRANDES URBES. EN TOTAL, UNA AVENTURA DE 840 KM.
Hemos viajado cientos de veces entre Barcelona y Madrid en todos los medios de transporte posibles: avión, tren, autobús, coche de alquiler... ¡incluso en bicicleta!, aunque por carretera, y ¡en 1997! A menudo, observando el paisaje en movimiento a través de la ventanilla, hemos sentido la tentación de hacer el mismo viaje pero sobre nuestras mountain bikes. La celebración de las 24doce en Moralzarzal se convirtió en la excusa perfecta para crear una nueva ruta que nos permitiese llegar hasta allí pedaleando por viejos caminos rurales, recuperando sendas olvidadas, avituallándonos en pequeñas aldeas... No buscábamos el camino más corto, sino el más atractivo. Las agujas de Montserrat, los barrancos de Los Monegros, la Laguna de Gallocanta, los desfiladeros del Alto Tajo, los bosques de La Alcarria, las moles graníticas de la Cuenca Alta del Manzanares...

Día 1: Abróchense el casco, despegue inmediato
BCN - Coll del Bruc
71 km / 1.950 m+
Tras varios días de preparativos y puesta a punto del material, levantamos vuelo con escasa puntualidad a las 10 AM del 17 de abril de 2011. La pista asignada para la maniobra de despegue es la habitual en nuestras excursiones por Collserola: Font Groga, Sant Medir, Sant Cugat... Se hace extraño salir por donde siempre pero cargados con las alforjas, más aún cuando no sabes dónde vas a dormir esa noche. Además, es domingo, brilla el sol y los alrededores del Tibidabo están repletos de ciclistas que no pierden detalle. Más de uno nos pregunta porqué vamos tan cargados.
Las horas pasan rápidamente y la red de polígonos, autopistas y urbanizaciones va quedando atrás. Nuestra ruta se dirige primero hacia Montserrat, alejada de la autovía, y nos hunde una y otra vez en profundas quebradas de las que sólo se sale tensando los músculos, sentados en la punta del sillín. Son caminos verticales, algunos de ellos muy trialeros, que nos muestran espacios todavía vírgenes, sorprendentemente cerca de casa y del maremágnum de hormigón.
Al llegar a Olesa de Montserrat, tomamos la decisión de seguir evitando el runrún del tráfico, así que optamos por un sendero trialero que sube hasta Collbató por el Torrent de la Salut y alcanzamos algo exhaustos la cara este del macizo de las mil agujas. El resto de la tarde nos sirve para ascender hasta el Coll del Bruc, donde nos instalamos entre los árboles. La cena: un par de barritas de muesli, una de proteínas y varios tés. Del night-show se encarga una familia de jabatos, que pasan la madrugada haciendo el hooligan en un sembrado cercano. Iluminados por la luna llena, parecen jugar un partido de fútbol.

Día 2: ¿Té o café?
Coll del Bruc - Santuari del Tallat
76 km / 1.550 m+

Empezamos la jornada con temblores –el vivac ha sido fresquito– y con un descenso atronador que va enlazando sendas cerradas salpicadas de raíces y piedras de todos los tamaños. Pese a la tiritona, irradiamos felicidad: ¡esto es auténtico mountain bike!
El bosque queda atrás y un paisaje muy distinto nos espera más allá de La Pobla de Claramunt, ya que al evitar la carretera topamos con un “punto limpio”, es decir, una inmensa chatarrería. A partir de Igualada se suceden las pistas rodadoras, con algún tramo por camino más entretenido. Pasamos por Sant Martí de Tous –por suerte no vemos ningún osito– y seguimos durante un buen rato el GR-7, que está pavimentado hasta Bellprat, por lo que optamos por un camino más trialero para bajar por la ermita de Sant Blai hasta Santa Coloma de Queralt.
A la hora de comer nos damos un homenaje en un restaurante con tal de reunir fuerzas para seguir conectando pistas y caminos muy rompepiernas en dirección a Conesa, ascender a Forés y acabar el día ensayando el papel de Don Quijote y Sancho Panza en el campo eólico del Tallat. Desde lo alto, entre los árboles, admiramos una bella puesta de sol. Ha sido una larga jornada llena de sorpresas y empezamos a sentirnos nómadas. ¿Será por la falta de ducha?
LA PISTA ASIGNADA PARA LA MANIOBRA DE DESPEGUE ES LA HABITUAL EN NUESTRAS EXCURSIONES POR COLLSEROLA. SE HACE EXTRAÑO SALIR POR DONDE SIEMPRE, PERO CARGADOS CON LAS ALFORJAS, MÁS AÚN CUANDO NO SABES DÓNDE VAS A DORMIR ESA NOCHE.
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PUENTE AÉREO BCN-MAD
Itinerario: 840 km / 11.585 m+.
Recorrido: BCN - Igualada - Santa Coloma de Queralt - Mequinenza - Velilla de Ebro - Belchite - Almonacid de la Cuba - Azuara - Anento - Báguena - Molina de Aragón - Torete - Armallones - Valtablado del Río - Oter - Cifuentes - Brihuega - Guadalajara - San Agustín de Guadalix - Moralzarzal.
Época ideal: primavera y otoño.
Terreno: abundan los caminos y pistas. Esquivamos el asfalto siempre que fue posible y descubrimos algunos tramos de senda y trialera ciclables.

blog:
Crónica 24Doce 2011

Track GPS Etapa 1
Track GPS Etapa 2
Track GPS Etapa 3
Track GPS Etapa 4
Track GPS Etapa 5
Track GPS Etapa 6
Track GPS Etapa 7
Track GPS Etapa 8
Track GPS Etapa 9
Track GPS Etapa 10
Track GPS Etapa 11
Día 3: Les habla el capitán...
Santuari del Tallat - Mequinenza
98 km / 695 m+
Amanece nublado y ventoso. Una pista rápida nos empuja colina abajo y el sano vicio de la improvisación nos ayuda a evitar un par de pueblos y sus respectivos tramos de asfalto antes de aterrizar en un sinfín de caminos rurales que nos llevan hasta Vinaixa, donde cruzamos por primera vez las vías del AVE y la AP-7. La lluvia empieza a caer tímidamente cuando entramos en el valle del río Set y, cual jarro de agua fría, descubrimos que la pista por la que rodamos va a desaparecer en pocos meses bajo un alud de asfalto y quitamiedos. Las excavadoras rugen con furia, así que intentamos captar y recordar la belleza del trayecto, pedaleando entre desfiladeros de roca que el río talló en tiempos remotos.
Después de comer en el bar de la cooperativa de El Cògul, el azar nos lleva por veredas casi extintas pero ciclables que desembocan en un inmenso entramado de frutales. Al otro lado del vergel nos espera el río Segre, donde decidimos tomar un atajo hasta La Granja d'Escarp, siguiendo primero el curso de un canal y después una serie de caminos algo laberínticos que nos conducen hasta Mequinenza. Allí nos esperan Tony Borbó, responsable de la Transebre BTT, una habitación en un hostal y una más que necesaria ducha.

Día 4: Viento de cola
Mequinenza - Velilla de Ebro
87 km / 880 m+

Con la colada hecha y los depósitos repletos de combustible encaramos la cuarta jornada de vuelo consecutiva. La salida de Mequinenza es lo más parecido a la rampa de lanzamiento del Apolo 12: para subir al Montnegre, en 3 km ganamos 330 metros. Los vecinos del pueblo nos compadecen. Está claro que no nos conocen.
Tras el ascenso, la tierra y las piedras relevan al asfalto y nos internamos de pleno en Los Monegros. Pistas rodadoras y, para nuestra sorpresa, viento favorable. Sabemos que aquí predomina el Cierzo, viento opuesto al que sopla hoy, así que nos consideramos muy afortunados de rodar a casi 30 km/h y en plato grande por las pistas bien pisadas.
La ruta da un poco de vuelta con tal de evitar el pantano, pero nos conduce a un par de recónditos barrancos y el camino de la Liberola, que vuelve a ganar altura entre bosques de pinos y murallas de roca estratificada. Los kilómetros pasan rápido, así que pronto rodamos sobre el trazado original de la Vía Augusta, calzada romana que unía Roma con Gibraltar hace dos mil años. Atravesamos campos infinitos, parcelas sembradas o en barbecho, corrales dispersos en ruinas, salinas en las que se forman espejismos... Antes de darnos cuenta, entramos en Velilla de Ebro, donde visitamos los restos de una ciudad romana. En el pueblo no hay albergue, pero los componentes del grupo de dance medieval, que están de ensayo, nos ofrecen dormir en el hall del ayuntamiento. Allí mismo calentamos unos botes de fabada Litoral, como las que hace la abuela en el anuncio.

Día 5: Apaguen sus teléfonos
Velilla de Ebro - Azuara
58 km / 700 m+
Con las primeras luces partimos hacia Gelsa por el antiguo camino, hoy medio pavimentado, y cruzamos el Ebro por carretera. En la otra orilla, tomamos el GR-99, que llega a Quinto evitando el asfalto. Allí reponemos nuestras despensas, pues se avecinan tres días festivos. Nuestro próximo destino es el Campo de Belchite, al que accedemos por una pista ancha y monótona que se degrada lentamente hasta desaparecer en mitad de una tormenta. El suelo es cada vez más rojizo y empieza a pegarse a los neumáticos, así que escapamos como podemos de la trampa de barro por una carretera comarcal que nos acerca a Codo.
A Belchite llegamos por el camino de la acequia, pedaleando entre olivos. La ruta pasa por dentro del pueblo viejo, en ruinas y abandonado desde la Guerra Civil. Caminamos en silencio entre escombros de casas e iglesias testimonio de la sinrazón humana. Después de la turbadora travesía, el viaje continúa por el viejo camino a Almonacid de la Cuba, hoy señalizado como sendero PR, que se encarama a lo alto de un acantilado por el Mal Pasillo, un espectacular desfiladero que se convierte en uno de los broches de oro de la etapa, que concluye unos cuantos esfuerzos más allá, en Azuara, justo antes de que se desencadene otro aguacero.
Día 6: Asientos de primera
Azuara - Anento
62 km / 1.140 m+
Durante el desayuno nos mentalizamos de que hoy toca embarrarse y calarse hasta el tuétano. Compartimos pronóstico con tres cicloturistas alemanes que casualmente viajan de Madrid a Barcelona por carreteras locales y han dormido en el mismo hostal que nosotros. Minutos después, abandonamos el encharcado asfalto para empezar a ganar altura por un paisaje más hermoso que el de los últimos días: barrancos de roca caliza, verdes prados... El camino es arcilloso, pero de momento se deja pedalear. Saltamos de un valle a otro descubriendo pueblos solitarios con campanarios torcidos. Sentimos la tentación del asfalto, pero permanecemos fieles al espíritu del viaje, que nos lleva por caminos hasta Plenas y Santa Cruz de Nogueras. En Bádenas volvemos a decantarnos por la opción dura y perdemos altura para después recuperarla hasta el collado de Los Cuervos por un camino pegajoso que fluye junto a un arroyo por el interior de un bosque.
El descenso es fugaz hasta Lanzuela, donde nos abrimos paso por el viejo camino a Cucalón, hoy totalmente abandonado y tomado por la vegetación. En los últimos kilómetros, el barro casi nos atrapa, pero a partir de Lechón la ruta sigue la vieja carretera a Anento, un bello pueblo rodeado de acantilados de colores en el que hay un acogedor albergue.

Día 7: Turbulencias
Anento - Molina de Aragón
70 km / 720 m+
Marchamos por la Rambla de Anento hasta Báguena, donde tomamos un camino rural asfaltado que nos lleva a Castejón de Tornos. Aquí empezamos a trazar por caminos de tierra, ya en bajada, hacia la Laguna de Gallocanta. Durante un buen trecho, no rodamos solos. Una perra de caza de espíritu biker decide seguirnos durante 20 km, hasta el centro de interpretación de la laguna. Aquí, la responsable del centro consigue localizar al dueño y se compromete a cuidarla hasta que vengan a buscarla.
A la salida de Bello, el camino es inciclable durante unos metros, pues los muretes de piedra que lo flanquean se han derrumbado. Más allá, la cosa mejora y rodamos veloces esquivando nubarrones hasta La Yunta. Sin embargo, después de tomar un rato el sol en la plaza del pueblo, el destino nos sitúa bajo una inmensa nube negra que siembra el campo de granizo. Huimos como podemos en dirección a Cubillejo del Sitio, donde tomamos 6 km la carretera comarcal hasta la entrada de Molina de Aragón, monumental localidad en la que hacemos escala, no sin antes improvisar un aterrizaje de emergencia por la cañada que cruza el Alto del Coso.

Día 8: Salidas de emergencia
Molina de Aragón - Oter
94 km / 1.200 m+
Es domingo por la mañana y Molina de Aragón padece de resaca generalizada. Nosotros ponemos rumbo al Alto Tajo por una estrecha carretera secundaria que bordea el río Gallo. La mañana es gris, pero al acercarnos a los impresionantes barrancos de la Hoz se nos alegra el gesto enseguida. La expresión no cambia en toda la mañana, pues aunque pedaleamos por pistas y carreteras en su mayoría pavimentadas, el paisaje es verdaderamente espectacular.
La ruta de hoy sufrirá algunos cambios a causa de las lluvias de las últimas semanas. El río Tajo baja más alto de lo habitual y tememos que su vadeo no sea posible por el punto que habíamos previsto, así que ascendemos por asfalto hasta Zaorejas, donde ideamos una alternativa frente a unos humeantes bocatas de chorizo casero. Primero vamos hasta Armallones por una serie de caminos y bosques habitados por corzos. Avanzamos felices, pero no sin problemas, pues la rueda del remolque se atasca cada dos por tres a causa de la adherente arcilla. Una vez en el pueblo preguntamos por una alternativa a la carretera que nos acerque hasta el ansiado puente, pero nadie sabe decirnos nada. El mapa del GPS nos muestra caminos que llegan hasta Valtablado del Río, como el del barranco de los Repechos, que resulta ser de lo más emocionante, sobre todo de bajada. Allí mismo encontramos el paso elevado sobre el Tajo.
Nada más cruzar el río, tomamos la pista a Oter, que gana altura hasta el Portillo, donde brilla el arco iris. Poco más allá, Amelia rememora lo que es sufrir una pájara. Suerte que un PowerGel permanecía oculto en el fondo de la alforja... y que aquí abundan los lugares para plantar la tienda.
LA RUTA PASA POR DENTRO DEL PUEBLO VIEJO DE BELCHITE, EN RUINAS Y ABANDONADO DESDE LA GUERRA CIVIL. CAMINAMOS EN SILENCIO ENTRE ESCOMBROS DE CASAS E IGLESIAS, TESTIMONIO DE LA SINRAZÓN HUMANA.
Día 9: "On time / delayed"
Oter - Aldeanueva de Guadalajara
85 km / 1.020 m+
Tras un vivac de lo más plácido, tomamos 7 km la carretera hacia Cifuentes, pero nos desviamos a la primera ocasión y llegamos por camino a Val de San García. Desde lo alto, oteamos la silueta de la central nuclear de Trillo, disonante sobre el bello paraje de La Alcarria.
A partir de Cifuentes seguimos varias pistas –indicadas como GR-10– hasta Moranchel y Valderrebollo, rodando junto a las cristalinas aguas del Tajuña. El primer desliz del viaje lo sufrimos aquí, donde no acertamos a ver el camino junto al río que conduce hasta el puente del Molino de Yela. Por error, damos un amplio rodeo que nos hace perder más de una hora y seguramente varios cientos de miles de calorías.
El tiempo perdido es irrecuperable, pero el derroche calórico lo subsanamos en Brihuega, en un hostal que presume de haber hospedado a Don Camilo José Cela. Después del ágape, dejamos atrás las murallas del pueblo entre resoplidos y una nube de moscas que dificultan aún más la brusca ascensión por el tortuoso camino. La tarde la pasamos entre un sorprendente singletrack que nos lleva hasta el curso del río Ungría, un sinfín de caminos que comunican con el río Matayeguas y una cañada real que sigue las vías del AVE. Allí, junto a la valla y entre los pinos, un cervatillo nos indica el mejor lugar para acampar esta noche.

Día 10: ¿Pasillo o ventanilla?
Aldeanueva de Guadalajara - San Agustín de Guadalix
98 km / 980 m+
De madrugada, no es el AVE lo que nos despierta, sino el paso atropellado de una cierva que bala como una loca. A Guadalajara llegamos por Iriépal. La entrada en la urbe resulta muy estresante, pero nos calmamos desayunando chocolate con churros recién hechos.
Encontrar una salida será más difícil: calles cortadas, polígonos y urbanizaciones a medio hacer, caminos enterrados, variantes, autopistas, campos de golf y muchas, muchísimas, verjas y placas de "finca particular", "prohibido pasar", "perro muerde"... Sin duda, el peor –o único– mal trago del viaje.
Algo similar sentimos después de Galápagos, donde topamos con la interminable valla de la finca Hons Sanz, que nos obliga a tomar, tras 8 km de infructuosos rodeos, los únicos 4 km de carretera nacional del viaje. En El Casar recuperamos el track original y rodamos tranquilos por diversas cañadas reales hasta Valdetorres del Jarama, donde volvemos a tener dificultades con los vados. El rodeo nos lleva hasta una pasarela varios kilómetros río abajo, y en la otra orilla notamos un agradable cambio en el paisaje. El bosque de ribera enseguida da paso a una especie de dehesa salpicada de grandes monolitos.
Una dura cuesta final nos acerca al valle del Guadalix, que, para variar, tampoco se deja vadear. Otro breve rodeo y llegamos al hostal. Por fin.

Día 11: Aterriza como puedas
San Agustín de Guadalix - Moralzarzal
40 km / 750 m+

Moralzarzal está muy cerca, pero antes de salir de San Agustín de Guadalix hacemos una visita "cultural": la central de Trek en España. Allí nos presentan las bicis del Demo Tour Trek que usaremos en las 24doce, una Trek Fuel EX 9.9 y una Trek Fuel EX 9. El equipo de mecánicos trabaja con esmero. Acaban de llegar de la Vuelta a Ibiza y les espera un durísimo test el próximo fin de semana.
El pronóstico es de lluvias, pero hoy luce un sol achicharrador. Lo notamos en la subida del camino Corre Caballos, que nos lleva hacia Colmenar Viejo, donde cruzamos la M-607 y el bici-carril que va hasta Madrid. A partir de aquí nuestra ruta prosigue por una espectacular dehesa. Al norte vislumbramos la sierra de Navacerrada. Al sur, los bosques de El Pardo. Pedaleamos cuesta arriba por la Senda Real (GR-124), cruzando el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, haciendo equilibrios sobre enormes rocas de granito. Es sin duda un tramo para recordar, un final genial para la película de nuestro viaje, en el que hemos vivido toda clase de experiencias, siempre con nuestras mountain bikes. El descenso final, después de pasar sobre el Puente del Batán, nos conduce directamente al arco de salida de las 24doce. Aunque parezca increíble, estamos en Moralzarzal. Faltan exactamente 67 horas para que comience la carrera. Hemos aterrizado a tiempo. «

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker, para Solo Bici nº 241, junio 2011



VÍDEO PUENTE AÉREO EN YOUTUBE



DESPUÉS DEL ÁGAPE, DEJAMOS ATRÁS LAS MURALLAS DEL PUEBLO ENTRE RESOPLIDOS Y UNA NUBE DE MOSCAS QUE DIFICULTAN AÚN MÁS LA BRUSCA ASCENSIÓN POR EL TORTUOSO CAMINO.
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