EL SABOR DE LA TIERRA
Pedals del Priorat
PEDALS DEL PRIORAT PROPONE UN VIAJE DE 110 KM Y 2.200 M+ PARA DESCUBRIR EN UN FIN DE SEMANA LOS ANTIGUOS CAMINOS Y SENDAS DE CUATRO COMARCAS TARRACONENSES. LA RESULTANTE ES UNA TRAVESÍA FIEL AL ESPÍRITU DE ESTA TIERRA ÁSPERA, ADUSTA Y SEVERA. UNA RUTA INTENSA Y COMPLETA, SORPRENDENTE EN CONTRASTES Y RICA EN MATICES.
Cuenta la leyenda que hace casi mil años, un pastor que dormía junto a su rebaño bajo los escarpados riscos del Montsant, por la noche, en sueños, veía ángeles trepando por los inexpugnables muros de roca con la ayuda de una escalera celestial. La historia encantó a unos monjes que, por orden del rey Alfonso el Casto, exploraban aquel agreste territorio recién conquistado a los musulmanes, con la intención de fundar un cenobio. Hallado el lugar idóneo, en 1194 los frailes colocaron la primera piedra del que se convertiría en el primer monasterio cartujo de la Península Ibérica, Escaladei –“escalera hacia Dios”–, creando una comunidad religiosa que acabó dando forma y nombre a la comarca –El Priorat–, hoy célebre en el mundo entero por la calidad de sus vinos. En esta tierra silenciosa y bravía, Pedals del Priorat propone un viaje que trasciende más allá del tiempo y el espacio. La pasada primavera tuvimos la suerte de degustar su recién estrenado itinerario. El resultado de la cata fue un intenso fin de semana en el que nos impregnamos del sabor, el aroma y el espíritu de este territorio sin igual.

ESCALERA CELESTIAL
ETAPA 1. FALSET - CORNUDELLA DE MONTSANT
40 km / 1.270 m+
Amanece radiante, con el sol presidiendo un cielo azul perfecto. Hemos pasado la noche en el hotel Gran Claustre, en pleno centro histórico de Altafulla. Tras la burbujeante sesión de spa de la víspera y el exquisito desayuno en el buffet esta mañana, nuestro organismo está a punto para dar rienda suelta a la aventura.
En la puerta del hotel, bajo las murallas del castillo, nos aguarda Pele Viader, corresponsable, junto a Mia Suñer y Gemma Rosell –también creadores de Pedals del Cister– de Pedals del Priorat. Hoy Pele es el encargado de nuestro transfer hasta Falset, donde comienza el itinerario. Durante el trayecto –unos 40 minutos–, nos recita entusiasmado los mil y un entresijos de la ruta, en una sincera demostración de la pasión que siente por el mountain bike en general y por estas montañas en particular. “Vais a pedalear por detrás de esa sierra, en una zona realmente remota. Ya lo veréis, está aquí al lado, pero se ha mantenido pura, aislada... ¡Parece de otro siglo!”, exclama emocionado mientras conduce.
Al llegar a Falset, el primer sello de nuestro libro de ruta lo ponemos en el Hostal Sport, que es otra de las posibles opciones para pernoctar antes de iniciar el pedaleo.
PEDALS DEL PRIORAT ES UN VIAJE DE SÓLO UN FIN DE SEMANA QUE TRASCIENDE MÁS ALLÁ DEL TIEMPO Y DEL ESPACIO.
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PEDALS DEL PRIORAT
Recorrido: 110 km / 2.200 m+.
Itinerario lineal: salida en Falset y llegada en La Riera de Gaià (Tarragona).
Duración: 2 días.
Temporada: todo el año.
Filosofía: ruta autoguiada no competitiva que se sigue con el rutómetro o el track para GPS que facilita la organización a todos los inscritos. Los que completan el recorrido reciben un maillot exclusivo de la ruta.
Organización: Pedals del Priorat se encarga de las reservas hoteleras, del transfer a Falset y ofrece un servicio opcional de transporte de equipajes.

+ info: www.pedalsdelpriorat.com

Tras despedirnos de Pele, colmamos los bidones en el generoso caño de la Font Vella y nos alejamos en rápida bajada por el viejo camino de Gratallops. Muy pronto el track se desvía hacia la Serra d’Obagues y se transforma en una rigurosa senda de fuerte subida. Con las piernas aún frías, sufrimos los primeros fustazos cardiovasculares –los que más duelen– y nos vemos obligados a parar a tomar aire, rendidos antes de lo habitual.
Pese al desaire, enseguida llegamos al final de la cuesta y nos dejamos caer por un estrechísimo sendero que se abre paso entre el encinar y nos obliga a invocar a los cinco sentidos. “¡Esto es lo que se llama una entrada potente! Veamos qué tal los taninos...”, bromeamos.
Tras la rotunda bajada, el sendero nos lleva hasta una pasarela de troncos que salva el sigiloso río Siurana. En la orilla opuesta nos aguarda un nuevo paredón. Con las piernas ya a tono, lo enfilamos ganando altura de forma salvaje. “¡Esto no es una cata, es una ronda de chupitos!”, guaseamos con el corazón rozando la taquicardia.

SENDEROS MEDIEVALES
Tras este sube y baja inicial de potentes sendas y trialeras, el track nos guía ahora por caminos más serenos hasta Gratallops, Torroja del Priorat y Escaladei. Viajamos de fuente en fuente, fluyendo de un pueblecillo a otro, serpenteando sobre colinas jalonadas por viñedos y pinedas, acompañados por la visión de la hipnótica silueta de la Serra Major del Montsant.
En la Cartuja de Escaladei, construida a los pies de sus formidables riscos, paramos a descansar, aprender un poco de historia y comprobar cómo vivían los monjes de la Edad Media.
Más allá del monasterio, la pendiente se dispara por el viejo Camí dels Cartoixans, que trepa hasta La Morera de Montsant, el punto más elevado del recorrido. El pueblo yace en divino silencio, una ausencia de ruidos que parece la norma por estos lares pero que todavía no nos pasa inadvertida.
Aquí el histórico camino se transforma en senda, mostrándonos una agreste bajada que se retuerce entre terrazas y arboledas. Durante casi 3 km flanqueamos la sierra rodando por estimulantes singletrack que alternan breves sube y baja, pequeños cortados y revirados virajes.
En las ruinas del Mas d’en Porqueres, el sendero nos obliga a caminar unos metros, pero enseguida volvemos a montar, para disfrutar de otro kilómetro de extasiante senda que trepa sobre un terreno escarpado y singular. El descenso final nos lleva hasta Cornudella de Montsant justo a la hora de merendar.
Hoy dormiremos en Lo Refugi, una casona solariega convertida en albergue en la que Víctor y Glòria, dos enamorados de estos paisajes y de los deportes al aire libre, nos acogen descorchando una botella de carnoso vino de la tierra.
EUFORIA ETÍLICA
ETAPA 2. CORNUDELLA DE MONTSANT - LA RIERA DE GAIÀ
70 km / 930 m+

La segunda etapa arranca en bajada, encadenando una trama de dinámicos caminos que nos sitúan, casi sin darnos cuenta, a los pies del Coll d’Alforja. Aquí empieza una entretenida pero exigente ascensión que combina angostos senderos, con algunos sectores que nos ponen a prueba, y sinuosos caminos, siempre a través del sombrío bosque.
Tras coronar, un rápido y divertido descenso nos sitúa en Alforja. Al salir del pueblo, el sol nos acompaña a orillas de la ancha riera, entre campos labrados y pequeñas explotaciones agrícolas. El paisaje ha cambiado de forma sustancial. De repente, la humanidad existe. Atrás ha quedado la pureza salvaje de la que nos hablaba Pele, el aislamiento, el siglo pasado.
Ahora la ruta nos regala una tanda de subidas y bajadas por caminos más pisados, aunque con agradables sorpresas en forma de esporádicos escalones y breves tramos de sendero, como el que nos emplaza en Almoster.
A partir de La Selva del Camp, donde aprovechamos para retomar fuerzas, empieza un sector llano en el que rodamos por cómodas pistas de tierra y algún que otro tramo pavimentado. Pedaleamos entre hileras e hileras de árboles frutales, avellanos y más viñedos, atravesando las fértiles llanuras de Tarragona.
El viaje prosigue por anónimos caminos que comunican pequeños núcleos habitados que a estas horas de la sobremesa reposan semidesiertos. Son El Rourell, La Masó, Vallmoll, Les Gunyoles o Vistabella, donde paramos a beber en la fuente que hay frente a su peculiar iglesia modernista.
LA RUTA TIENE UNA ENTRADA POTENTE, BUENA ACIDEZ Y TANICIDAD, Y UN FINAL LARGO, AFRUTADO, ESPECIADO Y MINERAL.
Poco más allá de La Secuita, tras este intermedio de naturaleza rodadora, Pedals del Priorat entra en su recta final, para la que nos reserva un colofón con varios kilómetros de jugosos senderos. El track nos cuela en los bosques de El Catllar, un auténtico paraíso para los aficionados al mountain bike que nos deja un inmejorable sabor de boca. Es un fin de fiesta redondo, perfecto, que en la solemne jerga del sumiller resultaría tal que así: “Final largo, con notas afrutadas, lácticas, minerales, tostadas y especiadas...”.
Bromas aparte, entramos en La Riera de Gaià en plena euforia etílica, borrachos de sendas, disfrutando de “un potente y aromático retrogusto”.
En la sede de la ruta, catorce chicas escuchan ansiosas las instrucciones de Mia. “Mañana empiezan Pedals del Cister”, nos cuenta Pele. Nosotros, ya enfundados en nuestros elegantes maillots de finisher, posamos felices frente al cartel de meta. Con una cerveza Rosita –artesanal y de la tierra, por supuesto– en cada mano, coreamos un brindis: “¡Por el sabor de la tierra!”. “¡Por Pedals del Priorat!”.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker, para Solo Bici nº 282, noviembre 2014

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